Aumentan las intoxicaciones en el hogar por intentar evitar el coronavirus

El Servicio de Información Toxicológica ha atendido a 1.846 consultas telefónicas por intoxicación relacionadas con el uso de lejía o desinfectantes durante el confinamiento


Coincidiendo con la declaración del estado de emergencia hace ya un mes saltaron las alarmas en el Servicio de Información Toxicológica. Las consultas por intoxicación han aumentado un 15% entre el 9 de marzo y el 12 de abril, con respecto al mismo periodo del año pasado, según los datos recabados por este servicio.

“El aumento de las llamadas no es normal, fue el motivo de llevar a cabo un estudio epidemiológico en nuestro servicio”, cuenta a Newtral.es José Luis Conejo, jefe del Servicio de Información Toxicológica, del Instituto Nacional de Toxicología.

“Había un número de consultas y exposiciones tóxicas a productos de limpieza por encima de lo natural”, dice Conejo, “muy específicamente a la lejía o a la mezcla de productos”.


La obsesión por erradicar el virus

Los veinte médicos de este servicio del Instituto Nacional de Toxicología han atendido 1.655 llamadas más que el año anterior, 11.337 en total. Muchas de ellas, son de gente que se ha intoxicado limpiando su casa.

En este servicio han detectado un verdadero “afán de limpieza y obsesión por que el bicho no entre de ninguna manera por la puerta, pomos o mesas”, dice el responsable de este grupo de médicos.


Quienes trabajan en el hogar


Desde el Servicio de Información Toxicológica admiten que su estudio está sesgado debido a la situación actual de confinamiento y parón de la actividad. No han podido incluir en estos datos al personal de limpieza de centros laborales o docentes, por ejemplo, porque solo han recibido llamadas desde hogares.

Edith Espínola advierte que este tipo de intoxicaciones son absolutamente habituales en empleadas del hogar. La portavoz del Servicio Doméstico Activo (SEDOAC) ve una problemática añadida: la mayoría de las mujeres con las que están en contacto en la asociación son migrantes, lo que puede provocar problemas con el idioma a la hora de leer las instrucciones de los productos de limpieza.

No hay ningún protocolo o enseñanza específica que les diga a estas mujeres que no pueden mezclar lejía con amoniaco”, cuenta Espínola en conversación telefónica con Newtral.es. Además, añade que “estos productos se llaman de manera distinta en sus países de origen, o ni siquiera se usan para limpiar”.


Efectos a largo plazo


Desde Servicio Doméstico Activo han detectado que después de años trabajando, algunas empleadas del hogar “pierden el olfato, o tienen problemas de pulmón o de estómago”. Efectos nocivos que les pueden provocar, cuenta Espínola, “fatiga, mareos o sensación de repulsión al oler lejía, incluso en cantidades pequeñas”.

Para su protección, SEDOAC recomienda a las empleadas del hogar que se cubran con guantes y mascarillas durante el servicio de limpieza. En caso de no disponer de mascarillas, les piden que se tapen el rostro con una prenda para evitar la exposición a estos productos.

Según el Servicio de Información Toxicológica, no hay efectos negativos por la exposición a largo plazo si se hace un buen uso de los productos. Caso distinto sería el de la exposición continuada a grandes cantidades de lejía o a productos mezclados, por ejemplo. “Una persona que trabaja ocho horas, no podría seguir trabajando en el momento en que a la tercera hora tuviera estos síntomas”, sentencia Conejo.






Intoxicarse por no contagiarse


En concreto, se han realizado 1.846 consultas telefónicas por intoxicaciones relacionadas con el uso de lejías y otros desinfectantes de superficies.


En el 26% de los casos la lejía se ha mezclado con otros productos (amoníaco 53,6%, salfumán 11,2%, vinagre 3,5%, alcohol 2,9%, anticalcáreos 3,1%, limpiahogar 2,1% o lavavajillas 4,3%).

El sobreuso de lejía conlleva toxicidad, y al mezclar estos productos no es que sumen los efectos tóxicos, sino que se multiplican. En este caso, advierte Conejo, “no es lo mismo 3+4 que 3×4. Los efectos perniciosos se hacen más evidentes”.


Posibles efectos del afán desinfectante


Estas intoxicaciones producen efectos perniciosos a nivel respiratorio, ocular y dermatológico.

Los efectos respiratorios que se están dando son rinitis, laringitis, bronquitis o dificultad para respirar (disnea). Por otro lado, el mal uso de los productos de limpieza puede provocarnos irritación de ojos, picor, enrojecimiento o lagrimeo, provocado por la suspensión en el aire de los productos de limpieza.

Y a nivel dermatológico, estas intoxicaciones provocan rubefacción (enrojecimiento de la piel), inflamación, dermatitis, o agrietamiento de manos.  “Nos llegan fotos de gente que, tras lavarse las manos con lejía, se les ha producido un blanqueamiento de la piel”, advierte el responsable del Servicio de Información Toxicológica.


Ni contagiarse ni intoxicarse


En caso de detectar una intoxicación, los profesionales de este servicio telefónico recomiendan a quien la ha sufrido que ventile la casa y provoque corrientes, que se duche, lave el pelo y que limpie la ropa. 

Tanto profesionales de la limpieza, como de toxicología, piden a los usuarios de estos productos que reduzcan las cantidades la lejía, y que esta no se mezcle con otros productos. Además de los consejos de profesionales, el Ministerio de Sanidad ha publicado unas recomendaciones para quien esté pensando en limpiar el hogar como medida para luchar contra el coronavirus. 


Los riesgos de volver a limpiar


Espínola muestra su preocupación por la vuelta a la actividad de de los trabajadores de servicios no esenciales desde el lunes 13 de abril: “las trabajadoras del hogar han vuelto sin ninguna protección ni ninguna medida específica”.

“No es lo mismo trabajar en empresa que en una hogar. Las personas que trabajan en una casa son son las que realmente corren peligro porque trabajan aisladas”, alerta la portavoz de SEDOAC.


Más efectos secundarios en las empleadas del hogar


Además de a la intoxicación, otra riesgo al que están expuestas, cuentan desde la organización, es a perder el trabajo. “Hay muchos empleadores que han despedido a las compañeras por teléfono, o directamente ni les cogen el móvil”, dice Espínola, “son pocos los que están manteniendo el salario o la estima de quienes trabajan en sus casas”.

Servicio Doméstico Activo, junto con otras asociaciones, denuncia que las empleadas del hogar siguen esperando el cobro del subsidio extraordinario por desempleo, anunciado por el Gobierno el pasado 1 de abril.   

Las organizaciones de empleadas del hogar calculan que hay alrededor de 630.000 de empleadas del hogar en España, de las cuales solo 396.626 están afiliadas, según datos de Seguridad Social

“Es difícil contabilizarlo, muchas no tiene papeles o no podemos acceder a ellas, pero calculamos que se quedarían fuera alrededor de 250.000 personas”, concluye Espínola. Fuera de la prestación extraordinaria y de cualquier protección dirigida a quienes su trabajo consiste en limpiar, a veces de coronavirus, el hogar.


Fuente: https://www.newtral.es/

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